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MARTIN SHEEN &  FORD COPPOLA – APOCALYPSE NOW

Francis Ford Coppola: Bueno, interactuar con Marlon fue una verdadera aventura. Cuando la película terminó y comenzaron nuestras vidas, al estar con él, aquello de lo que hablaba. ¿Recuerdas cuando llegó? Se suponía que iba a estar durante tres semanas, y qué hizo la primera semana.

Martin Sheen: Trabajamos en el guión, sí.

FC: Estabais todos listos para rodar, pero no sabíais qué íbamos a rodar finalmente. Doy gracias a Dios por Vittorio Storaro. Menos mal que él estaba allí. No teníamos un uniforme de camuflaje para Brando, así que no podíamos añadirle el aspecto militar, porque no hacen uniformes militares en tallas extra extra grandes, así que ¿cómo le vestíamos? Entonces se me ocurrió una idea, ¿y si rodamos en la oscuridad con la cabeza rapada para que parezca alguien realmente grande? Porque es ancho de espaldas. Entonces usamos a Pete Cooper, que medía 1’98 m y conducía nuestra lancha, y retratamos a Kurtz como un gigante. Es algo que intentamos, pero entonces Victoria me dijo: Francis vamos a probar algo nuevo para ayudarte. Probemos, ¿qué más da? No tenía ni idea de cómo hacer esas secuencias. Tú estabas allí. Le rodeamos de oscuridad y Marlon empezó a actuar desde las sombras, sacando la cabeza hacia la luz, pasándose una esponja por la cabeza. Y paso a paso lo hicimos. Empecé a escuchar todas esas conversaciones en la casa flotante, lo estaba grabando todo para guionizar su parte y cómo se relacionaría con lo que estábamos haciendo. Y lo unimos todo, porque no había un guión exacto.

FC: ¿En qué pensabas allí? Deberías haberlo dejado e irte a casa.

JM: Aquella vez, cuando estallaron las cargas en el agua mientras nos íbamos, esa secuencia fue la que más me asustó. Porque cuando alzamos el bote era muy ligero, pero eso fue como un terremoto, las cargas estaban sacudiendo el bote y pensé: ¡Oh Dios mío! Es como si tuviera pedazos del bote en el cuerpo. Pensé en cómo sería si alguna carga lo alcanzaba. Estaba hecho de plástico, haría un agujero y nos quedaríamos allí. Pero puedo nadar hasta la orilla.

 

FC: ¿Qué reacción esperabas de la gente?

MS: Francamente, fue muy difícil superar la apertura de la película, porque nunca la he visto completamente. Aunque hice la narración para esa escena, nunca llegué a ver el material que se grabó. No sé lo que usaste. Fue muy impactante. Mientras lo veíamos, mis amigos me preguntaban, ¿cómo te sientes al ver esto? Y les dije: bueno, ese no soy yo, ese es quien era en aquel momento. Y está bien, porque estaba viendo a alguien que había hecho la película, y ahora ya no soy esa misma persona, así que está bien. Quizás me hayas oído decir en entrevistas qué haría si alguien me hubiese pedido que hiciera la película ahora. Vamos a hacer esta película, vamos a estar en Filipinas durante unos quince meses, puede que tengas algún problema allí, ¿qué te parece? Le diría que no, gracias, pero no. Desde entonces he aprendido a no tener ni el más mínimo arrepentimiento, porque nunca me hubiese conocido a mí mismo de la forma en la que tengo el privilegio de hacerlo ahora. Y aceptar la responsabilidad de quién soy y lo que hice y seguir adelante. Fue un hito en mi vida. Esa escena en particular me reveló algo sobre mí mismo. Todavía guardo una imagen en mí mismo.

FC: Estuviste dispuesto a hacer esa escena, porque finalmente la hiciste.

MS: Sí, y me rompió. Me rompió para bien, fue como si me rompiera el ego, la vanidad. Quiero ser guapo, quiero ser viril y quiero ser capaz de proyectar este personaje. La única parte fructífera de todo ello fue la ruptura, algo que básicamente sucedió por accidente.